La otra noche, paseando por la basílica me decidí a entrar, recordé mis tiempos de niño, cuando vivía al lado de una parroquia en la que fuí monaguillo.Observé su techo, altísimo y sus imágenes y santos mientras deambulaba alrededor del púlpito.
Una monjita cantaba y se escuchaba con eco, reinaba esa solemnidad y ese aire místico que tienen los templos.
A mi paso por un confesionario, me di cuenta que con mi cercanía se encendió una lucecita justo donde esta la rejilla donde se arrodillan los fieles para confesarse, pero evidentemente no me acerqué, hubiera sido una confesión demasiado larga, así que me abstuve.
No sabia que ahora los confesionarios tenían una luz que indicara la presencia o no del sacerdote, supongo que se adaptan a los tiempos.
Tranquilamente me senté en un banco de la basílica para observar la magnitud de su arquitectura, en ese instante un pobre hombre que pedia sentado en la puerta entró, y se sentó en la fila de delante.por su aspecto pude deducir que no le iba muy bien y que quizás la vida no le esta sonriendo demasiado, aun así , instantes después, se arrodillo y supongo que rezaba. La escena me pareció muy enternecedora y desato toda mi compasión hacia él.
Por suerte llevaba mi cámara y pude fotografiar a ese hombre desconocido gracias al cual, pude reflexionar , tranquilamente y en silencio, sobre lo divino y lo humano
Este es mi homenaje hacia él , espero de todo corazón que tenga mucha suerte
6 comentarios:
Me dejaste sin aliento...
Publicas poco, pero BIEN!!!
Me dejaste sin aliento...
Publicas poco, pero BIEN!!!
Jejejeje.. Gracias Marino, así es, ultimamente no hago tantas fotos, e intento seleccionar lo mejor que puedo.
Me gusta ilustrar algunas fotografias con un breve relato, creo que ayuda a comprender lo que deseo expresar.
Gracias por comentar, me honra mucho que alguien con tu ojo y sensibilidad se conmueva al verla y leerlo.
Recibe un cordial saludo
Barbaro, tu foto y su historia... Simplemente bella, inspiradora, humana...
Don Juan Carlos, un placer verle por aqui de nuevo.
Me alegra ver este ciber-reencuentro.
Saludos
Muy intenso! y la foto narra tu historia
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